EL INFORMADOR, un legado al departamento

Especiales 60 años
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Celebra este medio periodístico 60 años de existencia, y podemos decir que su trasegar no ha sido propiamente un camino de mieles y pingues ganancias; pero sí el símbolo de la lucha de los sagrados intereses de la nación, de la defensa de la democracia y de las instituciones liberales, siendo su fundador un hombre que no nació en cuna de oro, sino que abroqueló su presencia con el trabajo honrado y fructífero de disímiles actividades consagradas con el fervor al servicio de la sociedad y a los ideales de sus convicciones.


Desde sus primeros años se trazó unas metas que desarrolló sin egoísmos a las nacientes generaciones como modesto maestro de escuela primaria y en ese devenir jamás se detuvo y continuó por siempre con ritmo ascendente, apertrechado con el indeclinable propósito de dar a su vida un contenido de servicio a los demás, y a decir verdad, coronó ese pináculo con creces en todos los escenarios de la actividad humana. Este medio es uno de esos tantos legados del quehacer diario y del pensamiento libre, donde tienen cabida las más antagónicas opiniones cuya acción y dinámica constante ya data de seis décadas, trocándose en el decano de la prensa regional.

Podemos decir que El INFORMADOR es un diario moderno, que ha crecido en lo tecnológico y en lo periodístico. Los retos del porvenir, ante la celeridad de los acontecimientos, sigue siendo el gran desafío de todos los medios impresos del planeta. Esa es la gran incógnita que revolotea tanto en la mente del periodista como la del inversionista, sobretodo de este último que sabe que este no es el gran negocio y que está y estará siempre dispuesto a la gran aventura que es sostener un medio apertrechado de mística y de sueños, y parte de esos sueños es superar los obstáculos que se avizoran en la lontananza.

Hoy, 7 de agosto, fecha histórica por cuanto además de conmemorarse las efemérides de la Batalla de Boyacá que selló la Independencia del yugo español, se cumplen los actos protocolarios de la posesión del recién elegido presidente de Colombia, Iván Duque Márquez. Y en estas mismas calendas este órgano informativo salió a la palestra pública un día como hoy de agosto de 1958, la misma fecha en que se selló el fin de un periodo oscuro de nuestra historia: el inicio del Frente Nacional y la posesión del doctor Alberto Lleras Camargo como nuevo presidente de Colombia después de una larga violencia partidista, este suceso se constituyó en la primera noticia presentada con todo el rigor y el despliegue periodístico de la primera edición de EL INFORMADOR. Es pertinente resaltar el tesón de este medio para mantenerse con vida, lo que constituye realmente una hazaña, en un ambiente muchas veces hostil, haber subsistido a lo largo seis décadas, en un país donde la historia nos habla de un sinnúmero de periódicos que han tenido una vida efímera, más aun cuando es un diario de provincia. Solo los grandes, los denominados de la gran prensa, como El Tiempo, El Espectador, El Heraldo, Vanguardia Liberal, han logrado mantenerse a la vera del camino. Es de acotar un hecho coincidencial que el origen de los grandes diarios entre ellos, EL INFORMADOR, ha surgido en el seno de un entorno familiar y político.

El único medio periodístico que salió a la luz pública en la década de los 70, no perteneciente a un grupo familiar fue El Mundo, de Medellín, creado por una sociedad anónima, cuyo primer director fue el periodista Darío Arismendi Posada. Los demás diarios, El Tiempo, de la familia Santos; El Espectador, de la familia Cano; Vanguardia Liberal, de los Galvis Ramírez; El Heraldo, de los Fernández Renowisky; El Siglo, de los Gómez Hurtado; La República, de los Ospina Hernández; el Colombiano, de los Gómez Martínez; El País, de los Lloreda Caicedo; El Universal, de los López Escauriaza; luego adquirido por Vanguardia Liberal; La Tarde de Pereira también de Vanguardia Liberal; El Pueblo y Diario Occidente de Cali desaparecieron. EL INFORMADOR, diario de carácter provincial del grupo familiar Vives Campo y los descendientes de éstos, y que ya va en su tercera generación, siendo un ejemplo de tenacidad y de aguerrida solvencia para enfrentar vicisitudes y no dar al traste, ni sucumbir, y sí saber obviar obstáculos y salir adelante antes los embates de la competencia, conformada por la gran prensa nacional.

Por ello es necesario hacer un reconocimiento a esta gran familia constituida por todos y cada uno de los empleados de EL INFORMADOR y que ha contado con una alta dosis de constancia de colegas, columnistas, editorialistas y de intelectuales ilustres, algunos ya desaparecidos y otros aún vigentes, que sin duda merecen en grado superlativo, el grato recuerdo del pensamiento como un homenaje a sus visiones y a sus luchas. EL INFORMADOR es el justo corolario de la acción de quienes en ese largo recorrido han esculpido sus indelebles huellas de su historia sexagenaria.

Han pasado 60 años y desde nuestra atalaya contra todas las adversidades vientos huracanados y mareas, y aun, los tropiezos propios de esta labor, nos aprestamos desde ya para salir al encuentro de los próximos 60 años.