Santa Marta, ciudad escogida para los milagros del ‘Siervo Gregorio’

Un médico que curó en vida y sigue sanando a la humanidad aún después de muerto. La señora Neyla de Alarcón, una brillante médium.

Crónicas 60 años
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Una crónica escrita por el periodista Carlos Peralta Rodríguez y publicada por EL INFORMADOR el 30 de diciembre de 1973, que cuenta como una supuesta médium de la época aseguraba que a través de ella el venerable José Gregorio Hernández sanaba a los enfermos.

“Son infinitos los casos de curaciones realizados en Venezuela y que se atribuyen al doctor José Gregorio Hernández después de su muerte”.

Hace varios meses la prensa bogotana comenzó a publicar algunas informaciones relacionadas con una serie de hechos considerados como sobrenaturales, que se atribuyen al doctor José Gregorio Hernández Cisneros. Se trata especialmente de curaciones en casos de enfermedades graves, muchas de ellas incurables por la ciencia médica que conocemos, y en algunas ocasiones de personas que fueron desahuciadas después de haber sido tratadas por varios facultativos de diversas ciudades. Mientras tanto, en la hermana república de Venezuela se han erigido monumentos y santuarios al doctor Hernández Cisneros, conocido también entre sus devotos como ‘El Hermano José Gregorio’, y quien, además, ha sido propuesto para su canonización ante las autoridades del Vaticano; por lo que actualmente tiene la categoría de Siervo de Dios.



¿Quién era el doctor José Gregorio?

En la humilde aldea de Isnotú, estado de Trujillo, en Venezuela, que no llega a tener doscientas casas, el 26 de octubre de 1.864 nació José Gregorio, hijo de Domingo Hernández y de Josefa Antonia Cisneros.

En Caracas recibió el título de doctor en medicina y luego hizo estudios de especialización en Europa. De regreso a la capital de su país, fundó en la Universidad Central de Caracas las cátedras de Histología Normal y Patológica, Fisiología Experimental y Bacteriología. Introdujo en Venezuela el microscopio e impuso su uso, así como otros adelantos que aún no se conocían para esa época en la mayor parte de los países suramericanos. Fue profesor universitario y realizó muchos experimentos de laboratorio.

Pero si fue admirado por sus excelencias científicas, no lo fue menos por su comportamiento y sus virtudes, ya que fue un verdadero cristiano que desde su infancia supo cumplir los deberes de los seguidores de Cristo, llevando una vida ejemplar, cumpliendo estrictamente sus deberes sociales y ciudadanos, derramando a manos llenas los dones de la caridad.

Sus biógrafos hablan de que comulgaba diariamente, visitaba al Santísimo y hacia oración constantemente, prácticas que le dieron poder para hacer el bien en diversas formas, y se asegura que a sus pacientes no solo los visitaba en forma gratuita, sino que él mismo les compraba las medicinas y que fue en una de esas ocasiones cuando se produjo un accidente de tránsito que le causó la muerte, hace más de 50 años.

Después de doctorarse como médico, el doctor Hernández Cisneros, ingresó a la Cartuja de Parma, un convento franciscano en Italia, donde tenía la calidad de terciario cuando sus superiores le aconsejaron regresar a Caracas para que ejerciera allí la medicina. Fue gran devoto de la Virgen, especialmente bajo la advocación de nuestra Señora de las Mercedes, patrona de Caracas. Se ha dicho que de sus padres heredó la virtud, mas con su conducta, engrandeció el significado de esa palabra.

Siervo de Dios

Como lo dicen algunos biógrafos y comentaristas, parece que el doctor José Gregorio Hernández Cisneros no podía estarse tranquilo en la gloria sin continuar ejerciendo sus obras de caridad, y que por eso le ha pedido permiso a Dios para volver a la tierra a continuar el ejercicio de su profesión y a ejercer la caridad de diversas maneras.

De ahí que sean innumerables las gracias concedidas desde lo alto a través de su intercesión, primero en Venezuela y actualmente también en otros países, entre ellos Colombia de una manera destacada.

Todos esos favores debieron ser puestos en conocimiento de las autoridades eclesiásticas correspondientes para que los numerosos beneficiados contribuyan también a su propia exaltación a los altares, como lo quieren millares de personas que han constatado su poderosa mediación. Sin embargo, muchos no saben que pueden contribuir a su beatificación y posterior santificación y por eso no dan a conocer los bienes recibidos.



Tales favores son de índole diversa, pues, entre las numerosas cartas que se han enviado, figuran casos de reconciliación de esposos, la paz devuelta a los hogares, liberación de presos inocentes, negocios mejorados, la alegría de muchas familias renacida y muchos otros, pero especialmente en lo tocante a la salud recobrada, ya que esa fue su profesión. El propio día siguiente al de su muerte se comenzó a hablar de sus milagros.

Por esos numerosos favores, se ha postulado la causa de su beatificación, y en atención a ello y a los ruegos de los fieles, el arzobispo de Caracas, monseñor Lucas Guillermo Castillo, inició el proceso canónico, siendo así como, el 27 de junio de 1949, el Salón del Trono del Palacio Arzobispal se reunió por primera vez para la causa de la beatificación del doctor José Gregorio Hernández.

Allí, bajo la presidencia del arzobispo, se recitaron el ‘Vení Creador’ y las preces correspondientes, de acuerdo con las normas del Derecho Canónico, y después de la lectura de diversos nombramientos, se tomó la aceptación de los miembros del Tribunal y se hizo el juramento según la fórmula correspondiente. Luego se realizaron las consideraciones en relación con el proceso, y desde ese momento el doctor Hernández Cisneros es llamado oficialmente por la iglesia como el ‘Siervo de Dios’, según las normas canónicas. Ahora el proceso lo prosigue el actual arzobispo, monseñor Rafael Arias, Blanco.

Las personas que deseen comunicar oficialmente los favores que han recibido, deben presentar la correspondiente relación escrita y registrada en una Notaria, luego ante las autoridades eclesiásticas de cada lugar y enviarlas luego a la iglesia de Las Mercedes de Caracas, o al apartado número 261.



Curaciones y otros favores

Son infinitos los casos de curaciones realizados en Venezuela y se atribuyen al doctor José Gregorio Hernández después de su muerte. Inclusive de otros países muchas gentes han llegado a orar en el propio sitio donde estuvo ubicada la casa en que nació y que actualmente está convertida en un monumento por disposición oficial. Entre los extranjeros que han llegado a este santuario a pedir favores o dar gracias se encuentran mucho colombianos.

Ya en antepasados suyos se registraron muchos casos que podrían catalogarse dentro de las fuerzas ultraterrestres: Su abuelo paterno, Ramiro Hernández, reunió a su familia e hizo la observación de que entre ellos eran pocos los que llegaban a pasar de los 60 años; se confesó esa misma tarde y comulgó en la mañana siguiente; luego desayunó algo y poco después dejó de existir, sin dar muestras de dolor o agonía. Igualmente una hermana de Ramiro, de nombre María de Jesús, ingresó al Convento de las Clarisas en Mérida; por esa época el Congreso de Venezuela abolió las órdenes religiosas, dando plazo de ocho días para disolverlas, por lo cual las superioras del convento comenzaron a dar avisos a las familias de las monjas para que fueran a recogerlas, pero María de Jesús dijo que por ella no dieran aviso porque iba a morir antes de que se cumpliera el plazo; y, en efecto, falleció cinco días después, “con una dulce serenidad”, según dicen los biógrafos.

El doctor Hernández en Colombia

Pero además el ‘Siervo de Dios’, José Gregorio Hernández, , ha querido distinguir a Colombia, y de Colombia especialmente a Santa Marta, donde se encuentra desde hace poco más de tres meses la más sobresaliente de sus médiums, la señora Neyla Tarazona de Alarcón, después de haber actuado también en Bogotá.

Son numerosas las curaciones que el doctor y ‘Siervo de Dios’, José Gregorio Hernández, ha realizado en nuestro país, y especialmente en casos de cáncer, parálisis, ceguera, muchos de ellos habían sido desahuciados por diversos médicos.

Actualmente hay varias médiums en Colombia, entre ellas una de nombre Anita de Barriga, y otra más que, según se dice, entregó un mensaje al campeón mundial de boxeo Antonio Cervantes (Kid Pambelé) durante su pelea con el argentino Carlos Giménez. Ellas dos continúan en la capital del país.

Ciertamente en estas materias no podemos opinar, pero hay médicos distinguidos que han dado testimonios de los desahucios y de las posteriores comprobaciones de las curaciones que ellos mismos consideran como inexplicables a la luz de la ciencia. O por lo menos de lo que se conoce hasta ahora de la ciencia.

Tenemos el caso, por ejemplo, de la señora Beatriz Gómez de Moreno, en Bogotá, quien padeciendo varias enfermedades graves, por fin acudió a la señora Tarazona de Alarcón, hace más de tres años, cuando ella residía todavía en la capital del país, y con su mediación el doctor Hernández Cisneros la sometió a un tratamiento, la operó y se dice que le ponía sueros y hasta le hizo transfusiones de sangre hasta dejarla totalmente curada. Igualmente su cuñado, Patricio Gutiérrez, quien se estaba quedando ciego, fue curado de un todo. Y actualmente toda su familia lo tiene como a su único médico, habiendo cancelado su afiliación a una entidad médica en la cual a ninguno de ellos pudieron mejorar.

Otro caso digno de mencionarse es el de un joven de una distinguida familia bogotana, que a causa de un accidente en la época de los ’bólidos’, quedó con una pierna más corta que la otra y con la columna vertebral desnivelada; los médicos lo iban a someter a una dudosa intervención quirúrgica, pero intervino la médium ante el ‘Siervo de Dios’ y solo fue necearía una pequeña operación, luego de la cual recobró por completo su normalidad.

El señor Ignacio Acosta fue asistido por el ‘Siervo de Dios’, quien le hizo un trasplante de una córnea cuando tenía la vista ya casi perdida, y en la actualidad conduce su propio vehículo y está prácticamente bien

Distinguidas personas entre los pacientes

Hasta lo más graneado de la sociedad ha acudido a la médium Neyla de Alarcón, es decir que no se trata, como en tiempos antiguos, de creencias propias de las gentes ignaras.

Profesionales de varias ramas, entre ellos médicos y hasta sacerdotes, han quedado asombrados con las cosas que se están obrando y que se atribuyen al doctor Hernández Cisneros.

Y ello tampoco se circunscribe a regiones, sino que sucede en la propia capital del país, donde un paciente del Ministro de Gobierno y otro del Ministro del Trabajo están siendo tratados por el ‘Siervo de Dios’.

Santa Marta, ciudad escogida

Después de tras años de actuar en Bogotá, la médium Neyla Tarazona de Alarcón, conocida como la que ha recibido mayores potestades por parte del doctor Hernández Cisneros, se ha venido a Santa Marta, donde lleva unos cuatro meses curando enfermedades que los facultativos consideran como ‘caso perdidos’.

En EL INFORMADOR he tenido la oportunidad de referirme a varios de los casos atendidos por la señora Tarazona de Alarcón. Hoy voy a referirme a otros. Antes, se debe aclarar que entre sus últimos pacientes tiene a varios extranjeros, entre ellos cinco norteamericanos.

Aquí en Santa Marta son numerosas las personas que pertenecen a la sociedad y que se han hecho ver de la médium de José Gregorio.

El joven José Manuel Campo Campo en un accidente se fracturó la pierna izquierda. Sus padres, el doctor Rafael Campo Murcia y doña Sarita Campo de Campo, afirman que el accidente ocurrió cuando su hijo tenía 12 años; que desde entonces lo estuvieron viendo varios médicos, pero le había quedado la pierna fracturada 15 centímetros más corta que la derecha; igualmente quedó con una desviación en la columna vertebral. Solo al ser tratado por el ‘Siervo de Dios’, quien lo operó, se redujo la diferencia a tres centímetros y, poco después, volvió a operarlo, dejándole ambas piernas totalmente parejas, llegando hasta a jugar futbol la mañana siguiente a la última operación.

Se nos ha informado que también está atendiendo a la familia Vives Echeverría, que cuenta con varios médicos, por ciento uno de ellos especialista en las enfermedades que padece una tía.

Tenemos entendido que sufría de diabetes, entre otras cosas, y por eso no podían operarla de la novedad principal, pero en cuanto se puso en las manos de Neyla, se curó de la diabetes y avanza en forma favorable el tratamiento sobre las demás dolencias, que la mantuvieron grave durante mucho tiempo, al extremo que fue necesario llevarla a Nueva York, donde la atendieron los mejores especialistas, teniendo que regresar de allá sin esperanza.

“Parece que el doctor José Gregorio Hernández Cisneros no podía estarse tranquilo en la gloria sin continuar ejerciendo sus obras de caridad”.
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