El Eduardo Santos toma el camino trazado por José B. Vives De Andréis

Luego de una lucha larga y sin tregua, ya existe un plan para el resurgimiento del primer estadio del Magdalena, tal y como lo había proyectado su visionario.

Especiales 60 años
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En toda discusión sobre el futuro debe haber un espacio para hablar de quienes trazaron el camino, aquellos que tuvieron el valor de pensar en el colectivo y cuyas innovadoras ideas hicieron posible grandes cambios.

Por: Alvaro Quintana
Redacción EL INFORMADOR
Fotos:  Edgar Fuentes- Orlando Marchena

En el caso de Santa Marta y el Magdalena, hubo personas que dejaron un legado que se transformó en el sendero para alcanzar un desarrollo en la ciudad y el departamento, visionando proyectos que en su momento parecían impensables para la Costa, entre ellas resalta José Benito Vives De Andréis, político y empresario samario.

Una de esas concepciones revolucionarias, que en su momento marcó al departamento y hoy por hoy sigue vigente y con un gran plan a futuro, es el estadio Eduardo Santos, ese que desde su inauguración en 1950 para unos Juegos Nacionales se convirtió en referencia para el deporte y cuna de los jugadores más aventajados del futbol en el país. En 1939, durante la Gobernación de ‘Pepe’ Vives (1939-1942), se dieron los primeros pasos para la construcción del estadio.

 

Los inicios

Vives De Andréis, mejor conocido como ‘Don Pepe’, vio como Santa Marta acogió al fútbol traído por los extranjeros durante la gran bonanza del banano, convirtiéndose rápidamente en una expresión del pueblo.

Con el cierre de la compañía bananera los foráneos partieron, pero el balompié se quedó con los samarios, tanto así que casi de inmediato se crearon las primeras canchas.

El epicentro de los grandes espectáculos para mediados del siglo XX era el campo del emblemático Liceo Celedón.
Sin embargo, la cancha generaba muchas incomodidades para los espectadores, por lo que surgió la idea de un construir un verdadero escenario deportivo. Así nacieron los primeros planos de un estadio moderno.

La idea fue impulsada por varios empresarios, entre ellos José Benito Vives De Andréis, quienes, con la ayuda del representante Francisco Fuentes en 1937, presentaron el proyecto de ley en Bogotá para buscar los recursos para la ambiciosa obra.

Dos años más tarde, es decir en 1939, durante la Gobernación de ‘Pepe’ Vives (1939-1942), quien desde el principio había luchado por el proyecto, se dieron los primeros pasos para la construcción del estadio con los dineros girados por la nación, unos 30 mil pesos. Fue él quien adjudicó el terreno y puso el primer ladrillo.
“La obra inició lenta, bajo la dirección de Raúl Fernández, arquitecto del Ministerio de Obras Públicas de la Nación”, cuenta Álvaro Ospino Valiente, historiador y arquitecto, en su escrito ‘Desagravio al estadio Eduardo Santos’.

Fue durante el periodo de Armando Fuentes como gobernador que la obra tomó forma.

“Para el año 1944 dejó lista la cancha con sus desagües, una gradería para 300 espectadores con sus puertas de entrada.
Sin terminarlo y sin inauguración oficial, se utilizaba el escenario para esporádicos encuentros futboleros”, indica Ospino Valiente en su escrito.

El estadio tuvo muchos problemas para su construcción total, pero la designación de Santa Marta como sede los VI Juegos Nacionales, algo jamás pensado para la capital del Magdalena, fue el impulso final para que en enero de 1950, una década más tarde, se inaugurara junto a la Villa Olímpica que albergaría los escenarios deportivos de la ciudad.
El estadio tuvo como gran gestor al presidente Eduardo Santos Montejo (1934-1942), de ahí se deriva el nombre del coloso del fútbol. El nuevo Eduardo Santos contará un museo de la fama y locales comerciales para la ayuda del mantenimiento del mismo.

Una ampliación que jamás llegó

Durante los VI Juegos Nacionales en el Eduardo Santos aun había áreas en construcción.
Cinco años más tarde se logró ampliar la gradería y terminar el voladizo.

‘Pepe’ Vives, emprendedor, visionario y futurista, soñaba con un estadio aún más moderno, de hecho, 18 años más tarde publicó en EL INFORMADOR un plano que proyectaba una ampliación, con una cubierta revolucionaria y una capacidad para 26 mil espectadores.
El proyecto no pudo materializarse, pero ya se vislumbraba un cambio.

Una lucha contra la historia

La cuna de los jugadores más importantes de Colombia comenzó una lucha larga y sin tregua, de la cual no saldría victoriosa sin pagar un precio.
El paso del tiempo, la desidia y algunas diferencias políticas provocaron que el estadio cayera en un estado de desmejoramiento total.
Para el comienzo del siglo XXI el Eduardo Santos, aquel templo testigo de la única estrella del Unión Magdalena en 1968, llamaba la atención por la imagen adversa a aquella que habían imaginado quienes empujaron el auge de la ciudad y el departamento.

El engramado, la gradería, la cubierta y sus alrededores, distaban mucho de lo contemplado en aquel plan maestro que propuso ‘Pepe’ Vives De Andréis.
Las malas decisiones se reflejaron en febrero de 2013, cuando se dio el cierre del campo aludiendo fallas estructurales.

Además, ocho meses más tarde la capital del Magdalena fue elegida por la Organización Deportiva Bolivariana, Odebo, como sede los XVIII Juegos Bolivarianos, los cuales se realizaron en 2017, y que se pensó podrían contribuir para el resurgimiento del Eduardo Santos.
Pero fue justo con la designación de Santa Marta como epicentro de las competencias cuando se planteó la idea de demoler la deteriorada cancha de fútbol, para darle paso a una arena de eventos.La cancha del Liceo Celedón, fue el primer gran escenario de fútbol en Santa Marta para mediados del siglo XX.

El Unión Magdalena, casi indolente por lo que sucedía con su fortín, partió rumbo a Riohacha para adoptar al estadio Federico Soto como su nueva casa, dejando a su verdadero hogar un en abandono absoluto.
En el año 2015 la Alcaldía distrital presentó los planos de los 13 escenarios que se construirían para los Bolivarianos; 12 respondían a espacios deportivos para el desarrollo de las justas, pero uno, el más polémico, era la mencionada arena multipropósito para eventos en el lugar donde fue erigido el Eduardo Santos.

La victoria

Con la revelación de dichos planes por parte de la administración distrital, 38 líderes comenzaron una cruzada para rescatar el viejo estadio Eduardo Santos. Su idea era lograr que se declarara el campo como Patrimonio Cultural y Deportivo de la Nación, con el objetivo claro de frenar su destrucción.
La lucha arrancó en 2017 y un año más tarde; luego de cuatro debates en el Congreso y con la ayuda de deportistas destacados del departamento como Carlos El Pibe Valderrama; el proyecto se convirtió en ley.

Por tal motivo el Distrito tuvo que echar reversa a sus aspiraciones de tumbar el escenario ubicado en la antigua Villa Olímpica Simón Bolívar.

Planes a futuro

Con la victoria puesta sobre la mesa, la gesta tomó un revuelo por parte de sus protagonistas, entre ellos el exrepresentante Jaime Serrano, quien radicó el proyecto, y el dirigente Luis Alberto ‘Beto’ Riascos. Por su participación activa en el plan, la gran batalla del deporte samario quedó enmarcada para algunos como la gesta deportiva más importante de la región.En 2017 se declaró Eduardo Santos como Patrimonio Cultural y Deportivo de la Nación.

La firma de la declaratoria de patrimonio por parte del presidente Juan Manuel Santos dio pie para que se comiencen a hacer los diseños de cómo quedaría el estadio a mediano plazo. “La idea que tenemos es realizar un estadio moderno, pero manteniendo algunos espacios para salvaguardar la historia del fútbol del Magdalena”.

“Queremos rendirle un homenaje a las glorias que vistieron los colores del Unión, realizar un museo de la fama; al igual que organizar locales comerciales para que los vendedores que se encuentran cerca se formalicen y de esta manera el estadio sea autosostenible”, recalcó ‘Beto’ Riascos.

Como lo visionó en algún momento José Benito Vives De Andréis, nuevamente se crea un proyecto cuyo objetivo es rescatar el verdadero templo del fútbol de Santa Marta y poner a la capital del Magdalena a la vanguardia en materia deportiva, como siempre debió ser.