La otra cara de El Rodadero

Zona Crítica
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La presencia de vendedores estacionarios no autorizados y de habitantes de calle en uno de los lugares turísticos más importantes de la ciudad, hace que el panorama no sea el más atractivo para los visitantes.

A la puesta del sol, el balneario turístico más reconocido de Santa Marta, El Rodadero, ofrece a sus visitantes diferentes opciones de entretenimiento, como los ritmos tradicionales del vallenato o una diversa oferta gastronómica.



Pero ya bien entrada la noche, el escenario cambia radicalmente y los espacios de distracción al aire libre terminan convirtiéndose prácticamente en el hospedaje de algunas personas en situación de calle. Los policías que son enviados a custodiar la zona y mantener el control, poco pueden hacer en estos casos en lo que se evidencia la mendicidad.



Cuando llegan las 7:00 de la noche, el trajín del sector turístico disminuye y en algunas calles principales el tránsito de personas empieza a cambiar. En las afueras de los establecimientos comerciales, una vez que han cerrado sus puertas, los andenes se convierten en la cama de muchos que hoy se encuentran en condición de calle. La mendicidad en las vías públicas y en El Camellón del Rodadero se hace notable. 



Sin registros
Sin registrosLas entidades del Distrito reconocen que hay un deterioro de años en esta zona turística, pero en  el caso preciso de aumento de la presencia de habitantes de calle, la Secretaría de Gobierno dice desconocer hasta el momento una cifra que revele la problemática. Sin embargo, el secretario de Gobierno, Raúl Pacheco,  comentó que corroborará el tema con la Policía.



A mediados de abril estuvo en la ciudad Gustavo Toro, presidente nacional de la Asociación Hotelera de Colombia, Cotelco, quien se refirió a El Rodadero como un “caso patético”. Indicó que este es un ejemplo de los lugares donde no hay planificación, a pesar que es un espacio icónico para pasar las vacaciones. “El Rodadero hace años era lo máximo para pasar las vacaciones y ese ícono tan importante hoy es lo que no deberíamos hacer”, dijo el representante del gremio.



Caminar hoy por este emblemático lugar ya no es el plan en la agenda de quienes quieren tener un rato de dispersión, como sí lo era en otras épocas. Aunque el mar sigue allí, su entorno no es el mismo. Para el presidente de ProRodadero, Iván Calderón, la llegada de centenares de personas dedicadas a la informalidad es  algo que no puede ocultarse y que ha sido un trabajo duro para los trabajadores que velan por el espacio público del Distrito, al querer mejorar los espacios de este sector turístico.



Lo que ya se conoce
No es un tema desconocido la situación actual de este sector de la ciudad, que hasta los vendedores ambulantes, que en su mayoría ya son conocidos en el lugar, empiezan a aparecer, ocupando el espacio público que ellos mismos se han asignado a las buenas o a las malas. A medida que el día avanza, el estrés se hace cada más fuerte y las cuadras se llenan, no solo de peatones y vehículos, sino también de estas personas que residen en las calles, al igual que los drogadictos.

La otra cara de El Rodadero
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