Una cosa es la ‘A’ y otra es la ‘B’

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No es propiamente un proceso de enseñanza y aprendizaje en el aula, con la cartilla del abecedario  en busca de las diferencias de sonido y significado de estas dos letras, sino de los niveles de competencia en el fútbol colombiano, entre las categorías “A” y “B”. Hago la comparación porque el Unión estuvo alrededor de 13 años en la “B” y alcanzamos a escuchar a viva voz y a leer frecuentes mensajes por las redes sociales  donde los aficionados e incluso, Comentaristas Deportivos,  decían que este torneo tenía unas exigencias físicas  más altas, que la “A”,  porque se corría más y se pensaba menos por la velocidad  con que recorrían la cancha los que aspiraban a ascender, pero también se afirmaba que había mayor entrega en virtud a que actuaban con la pasión del futbolista aficionado, debido a que nunca daban un valor por perdido.

Ellos mostraban como botones de su razonamiento a algunos equipos que  ascendieron y en cierta forma se destacaron en la élite del balompié nacional. Leyendo el mapa conceptual de los que esgrimían esas tesis, podemos concluir de manera literal, que  la preparación física marcaba los parámetros de superioridad del campeonato de ascenso con relación a la primera categoría.  Palabras más palabras menos, todo era cuestión de activar las glándulas sudoríparas de los jóvenes de la “B” y a correr se dijo.

Terminado en su primera fase, el campeonato de la “Liga A”, como comercialmente se denomina, podemos inferir, con base al rendimiento del Unión y del Cúcuta Deportivo  clubes recientemente ascendidos, qué el cuadro “Motilón”, gano los primeros partidos y subió como palma, pero no tuvo el poder futbolístico para mantenerse en lo alto y cayó  como coco al puesto décimo primero. Por su parte, el onceno “Bananero” presentó muchos altibajos que no le permitieron sostener una línea de rendimiento. Sin embargo, tuvo un buen remate en la fase de todos contra todos, que le posibilitaron entrar a los cuadrangulares. Pero en la semifinal donde los niveles de desempeño son más exigentes, quedaron descubiertas sus debilidades tras caer 3 por 1, ante el Pasto, en “El Sierra Nevada”.

Estos dos equipos que llegaron este año a la élite, mantuvieron en un gran porcentaje las nóminas del año pasado, de tal suerte, que participaron en la “A”, con muchos jugadores de la “B”. Este hecho, les provocó de alguna manera desventajas a la hora de enfrentarse a equipos con plantillas de futbolistas con trayectoria de eficacia en la “A”, porque no es suficiente sudar y correr, aquí se requiere aparte del gasto físico,  el concurso del pensar al momento de analizar los tiempos y ritmos del juego y las acciones inteligentes que requiere la alta competencia. Así mismo,  las habilidades y destrezas  en resoluciones de las jugadas determinantes, la técnica en el manejo del balón, de la mejor ubicación y economía de esfuerzo en las transiciones ofensivas y defensivas, entre otras obligaciones. Todas estas competencias cognitivas, procedimentales y actitudinales, marcan la diferencia en términos generales entre estas dos escalas del balompié profesional. Ahora, es pertinente aclarar, que el torneo de ascenso en Colombia, cuenta con buenos clubes que tienen un excelente  grupo de jugadores, pero infortunadamente son la  minoría, porque la mayoría  apenas sobreviven para participar en el torneo.

Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, enseñaba Aristóteles a sus estudiantes en el Liceo Ateniense, con el objeto de clarificar la identidad del ser. Asimilando ese juicio, del padre de la lógica y los contextos, es pertinente distinguir el ser del campeonato de la “A” Y el ser de la “B”. Hay por supuesto,  mejores desempeños en los clubes de arriba, porque hay más inversión económica, por ende jugadores con mayor talento y experiencia. Además, de unos recursos humanos y didácticos a su entera disposición. Unión Magdalena, tiene que ajustar la nómina con excelentes refuerzos y seguirle dándoles la confianza a los jóvenes de las categorías menores, puesto que han aportado con su buen fútbol, al sostenimiento del equipo  en la “A”.

POR: ALBERTO CAMILO BLANCO JIMÉNEZ