El génesis de un ídolo

El 'Pibe' clasificó tres veces seguidas al mundial con la Selección.

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Ese niño que jugaba descalzo en las polvorientas calles del barrio Pescaíto de Santa Marta, nunca se imaginó que llegaría a ser la figura más grande de la historia del fútbol profesional colombiano.

Aunque su historia como profesional en el fútbol colombiano comenzó el 10 de marzo de 1981, fecha en la que  firmó su primer contrato con el Unión Magdalena, el nombre de Carlos Alberto Valderrama Palacios ya era popular en Pescaíto, Santa Marta y el departamento.

Sus genialidades en la polvorienta cancha de La Castellana, ya lo hacían destacarse entre los futbolistas aficionados de la ciudad.

Tanto así, que a pesar del paso de los años, cuando en Pescaíto se habla sobre Carlos ‘El Pibe’ Valderrama, inmediatamente llega a la mente el significado de  verdadero fútbol, ese que se hizo con amor y pasión, como sólo lo supo hacer este hombre.

Valderrama es uno de los máximos exponentes en la historia del fútbol colombiano y de América del Sur, y no es para menos, este futbolista se desempeñó como un volante de muy buena técnica, lo que le permitió tener un gran recorrido en diversos clubes y cumplir el sueño que en el fondo del alma guarda todo futbolista: ser capitán de la selección de su país.

Sus comienzos

A lo largo de su historia, se podría decir que en la cancha el ‘mono’  no tenía ideas, sino genialidades, no realizaba pases, sino “cortes quirúrgicos” y no jugaba fútbol, sino que enamoraba y deleitaba a los espectadores haciendo magia con un balón.

Pero todas esas condiciones se fueron formando poco a  poco, “a punta de patear pelota”, recibir golpes, raspones y hasta buena correa por parte de su señora madre Juana Palacio, quien lo castigaba por no hacer las tareas.

El primer maestro del ‘Pibe’

Y quién más nos podía contar esa historia, que su primo, Edison González Pacheco, 'Roba Pollo', el hombre que estuvo a su lado en los inicios, el que le enseñó a dominar la pelota y corregir sus defectos dentro del terreno de juego.

Fotos de Carlos Valderrama en 1981. Archivo de EL INFORMADOR

Fotos de Carlos Valderrama en 1981. Archivo de EL INFORMADOR

"Yo a él lo tuve desde el comienzo, lo tuve en mi equipo, a él desde los doce años le gustaba jugar con 'pelaos' de quince por las calles, eso era lo que lo aventajaba, que desde niño jugaba en las calles y ya cuando llegaba a las canchas, no le daba miedo".

“El ‘Pibe’ tenía un genio que no lo soportaba nadie, era tremendo dentro de la cancha, pero futbolísticamente tenía sus riquezas y sus dones. Tenía un problema; que si el compañero no le daba la bola, ya se peleaba con él, tuvimos que darle duro para que se le quitara esa mala costumbre”, recuerda entre risas el entrenador samario.

Desde  los 12 años ya mostraba su técnica

Desde ‘pelao’, Valderrama ya mostraba en las distintas canchas de la ciudad esa riqueza técnica, buena posición de la pelota, pase, inteligencia, se sabía ubicar en el terreno de juego y, sobre todo, tenía carácter, lo que hacía que los compañeros, muchos de ellos mayores que él, lo respetaran.

Su formación

‘Roba Pollo’ recuerda con alegría las primera patadas del ‘Pibe’ a un balón. “Yo lo tuve los primeros años, estuvo en mi equipo de muy chico, ya cuando salió que cogió rumbo con la Selección Magdalena, fue adquiriendo más conocimientos, pudo llegar gracias al profesor Vladimir Popovic, quien se interesó en él y lo pulió, tanto así que llegó a ser el mejor jugador de Colombia y dos veces mejor jugador de América”.

 Como todo ser humano, el ‘Pibe’ no era perfecto, así lo dio a conocer su primo, el cual también comentó que el volante en sus principios tenía un defecto, que no dominaba la pierna izquierda, aunque siempre se las arreglaba para dominar la pelota.

Anécdotas

“Jugando un partido en la cancha de Manzanares, un compañero de equipo llevaba la pelota, el ‘Pibe’ se la pidió y este se la negó, le molestó tanto que lo ‘levantó a ‘patá’ en pleno partido, y mi abuelo entró al campo con un garrote y desde Manzanares hasta Pescaíto lo trajo dándole con el garrote”, comenta entre risas.

Pero esa electrizante cabellera que rondaba la mitad del terreno, ideando pases magistrales, se creció y llegó a los oídos de los dirigentes del Unión Magdalena.

Fue contratado por el Cali

Debido a sus buenas presentaciones, el ‘Pibe’ viajó a la ciudad de Cali, en donde se vinculó con el Deportivo Cali y  estuvo practicando, pero no pudo debutar, hecho que fue aprovechado por Eduardo Dávila, presidente del Unión Magdalena en esa época, para traerlo al equipo de la ciudad.

Union Magdalena 1981, el año del debut del ‘Pibe’.
1983, último año del ‘Pibe’ con Unión Magdalena

 ¿Eduardo Dávila obró de mala fe?

En una nota periodística redactada por el diario El País de la capital del Valle, se culpaba a Dávila de interferir en el contrato de los hermanos Valderrama, que ya habían acordado con el Cali, pero en un acto que fue  considerado como “piratería futbolística”, Dávila se adelantó y logró convencerlos de unirse al conjunto samario.

La prensa comenzó a pedir su debut

Una vez firmó con el cuadro samario el 10 de marzo de 1981, la prensa de la ciudad comenzó a presionar al técnico Perfecto Rodríguez, para que pusiera a jugar al flaco de cabellera extraña que a todos maravillaba con su fútbol.

Y toda la previa se comenzó a dar, ‘El Afro Samario’, como era conocido por la prensa local, se preparaba para el debut, sería el  domingo 15 de marzo ante Santa Fe en la ciudad de Bogotá.

Las expectativas eran grandes

Tal como lo redactaba el cronista deportivo del diario EL INFORMADOR, Julián Rodríguez Penagos, las expectativas entre la afición del ‘Ciclón’ eran grandes, pues quería ver debutar con la casaca ‘bananera’ al ‘Pibe’.

Carlos Valderrama.
Carlos Valderrama.

Llegó el tan anhelado debut

Hasta que por fin llegó el día del debut. Ese 15 de marzo el equipo disputaba el compromiso en la ciudad de Bogotá. A los 19 años, y luego de un maravilloso desempeño con la Selección del Magdalena Juvenil, el ‘Pibe’ dio sus primeras pinceladas en nuestro campeonato.

Aquel día a las 3:15 de la tarde, el flaco de melena extravagante y medias por las canilleras, pisó el terreno de juego del estadio El Campín durante 30 minutos, el técnico Perfecto Rodríguez le dio la oportunidad de ingresar al partido, el cual finalizó empatado a un gol.

En ese primer año como profesional, Valderrama anotó cinco goles con Unión Magdalena y seguía llenando de pases a los delanteros del conjunto samario.

Final de una historia que duró poco

Fueron tres años en los que Valderrama hizo vibrar a los aficionados samarios con su magia en la mitad de la cancha, pero como toda historia, esta siempre llega a su final y fue en el año 1984. Por 10 millones de pesos, Millonarios lo adquirió por recomendación de Jorge Luis Pinto y le puso fin a una historia que nunca volvió a repetirse, pues ‘El Pibe’ nunca regresó.

Luego de la salida del Unión, Valderrama, bajo el mando del santandereano, no pudo rendir en Bogotá, pasando un año después al Deportivo Cali, que le abrió las puertas, pese al inconveniente de unos años atrás. De ahí en adelante, todos conocieron lo que hizo, sus logros, sus polémicas y su juego, que aún vive en los recuerdos de los amantes del buen fútbol.