Amor y desamor, como necesidad de expresión en el arte

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Las relaciones humanas son el pilar de inspiración para cualquier artista, las experiencias vividas por medio de la interacción con otras personas, las emociones, comportamientos y sentimientos ahí generados conllevan a una necesidad de expresión.

ANDREA CRUZ
ANDREA CRUZ
El sentimiento más puro y energizante se traduce a la palabra “amor”; existen muchas connotaciones entorno a esta, catorce en total de acuerdo con la Real Academia Española.

Amor, se podría definir como una especie de atracción temporal y sosiego alrededor de otro ser. A través de los años, cada campo de la sociedad nos ubicó en un contexto diferente de dicho término; lo que trajo consigo varias interpretaciones alternas hasta el día de hoy.

En el campo científico, según la antropóloga e investigadora estadounidense Helen Fisher, el amor es una necesidad fisiológica, instinto animal y el resultado de una reacción química cerebral. Este atraviesa ciertas etapas, cada una de ellas durante un periodo de tiempo establecido, descendiendo en la fecha de expiración o vencimiento del mismo.

Es ahí cuando aparece el “desamor”, antónimo a esa sensación de plenitud y felicidad, el final de una emoción que provoca pena y sufrimiento, e inmediatamente genera preguntas como: ¿Qué se debe hacer con este dolor?, ¿Vale la pena expresar tal aflicción?

Este año durante la edición número 74 de los premios Golden Globes, la reconocida actriz estadounidense Meryl Streep fue honrada con el premio Cecil B. DeMille, gracias a su talentosa trayectoria cinematográfica. Al momento de dar su discurso de agradecimiento, Meryl cito una frase recibida alguna vez por la gran actriz Carrie Fisher, conocida por su emblemático papel de la princesa Leia en la saga de Star Wars. La frase decía lo siguiente: “Take your broken heart and make it into art”, (“Toma tu corazón roto y conviértelo en arte”).

Dicha oración se convirtió en la respuesta ideal a los interrogantes planteados en él desamor, adicional resume el verdadero papel de un artista; siempre dispuesto a generar alguna clase de impacto a pesar de las circunstancias adversas del momento, de tomar un sentir como la tristeza de un corazón roto por medio de diferentes variables ya sean sensoriales ó psicológicas, con el fin de crear algo maravilloso, único e irrepetible.

Para el campo de la moda, la vulnerabilidad que viene tras una ruptura amorosa puede resultar fascinante; debido a la fuerza que surge en el proceso de superación de tal duelo, el cambio de actitud e imagen, el deseo de un look que proyecte poder y seguridad. En definitiva, alguna especie de reconocimiento de una nueva persona o alter ego, que logra anteponerse a un tiempo difícil.

Coco Chanel, es ejemplo de esto. El icono de moda del siglo XX, reafirmo la fuerza que nace de ese dolor, Gabrielle tuvo dos grandes desamores: Boy Capel y el Duque de Westminster. Capel rompió su corazón al casarse con otra mujer y el Duque decidió dejarla por otra ya que él quería tener un hijo. A pesar de estos impases amorosos, Coco se reinvento a si misma, y reinvento la moda del momento, jamás se rindió en la búsqueda de su independencia como mujer y persona. Fue así como, Chanel concedió libertad a las mujeres que venían aprisionadas por los códigos de diseño impuestos por la Belle Epoque, permitió que las mujeres encontraran confort en prendas masculinas como pantalones y suits.

Existe una frase célebre dicha por la misma diseñadora: “Si estas triste, si tienes el corazón roto, maquíllate, vístete, añade más labial y ataca. Los hombres odian a las mujeres que lloran”. Esta reúne la actitud de Chanel ante un desamor y la resiliencia con la que afronto su vida.

Por otro lado, la tristeza, detrimento, vacío, perdida y demás consecuencias negativas de una separación amorosa, observadas desde el ojo expectante de una mente creativa pueden convertirse en prendas con un contenido muy fuerte. Tal es el caso particular del diseñador Alexander McQueen, el conocido “Niño rebelde de la moda”, quien combino elementos de horror y romance, sus colecciones usualmente mostraban una relación paradójica entre el bienestar y el dolor, amor y desamor, entre otros. En sí diseños con un gran toque de melancolía en sus detalles, que, al ser acompañados con una intensa puesta en escena, suscitaron un significativo impacto psicológico en la audiencia.

Es así como podemos ver que el amor, es natural al arte debido a su relevancia psicológica en el ser y sentir. Es un contenido tan frecuente en la mente de un artista, a pesar de ser un sentimiento efímero. Los rasgos y particularidades que acarrea la dicha y desdicha al enamorarse, son inevitables de expresar.

Gracias al amor y su ambigüedad, somos y podemos dar vida, el acto de encontrarse con otra persona puede ocasionar la aparición de una nueva vida. El arte como finalidad estética no puede dejar de expresar esta realidad, así resulte ser sombría en vez de un paisaje lleno de color.
Escrito por:
Andrea Cruz Mejía
Autor: Andrea Cruz Mejía
Bloguero de EL INFORMADOR


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