La depresión: una amenaza para el mundo actual

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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la enfermedad ha aumentado tanto, que en la actualidad es la causa número uno, de  discapacidad en el mundo.

Recientemente se han diagnosticados más de trecientos millones de casos en todo el planeta y se cree que en veinte años, será la enfermedad más común, superando al cáncer y  las cardiopatías. Según las investigaciones, esta enfermedad es más recurrente en los países pobres, donde además de carecer de lo básico para vivir,  los niveles de ignorancia son muy altos.

La depresión es más que una simple melancolía. Es una sensación de fatiga generalizada, dolor corporal, irritabilidad, pérdida del sueño, trastornos metabólicos, pérdida de la concentración, sentimientos de culpabilidad, e incapacidad de sentir placer por las actividades cotidianas: El trabajo, las reuniones sociales, la música, el deporte, los viajes, el sexo y las relaciones interpersonales, etc (anhedonia), el deseo de aislamiento, angustia, desprecio por todo,  incluyendo la familia, desesperanza total. Por último los pensamientos suicidas y el suicidio propiamente dicho. En el mundo ocurren ochocientos mil suicidios cada año.

No obstante los Estados han puesto muy poca atención a esta enfermedad, tan grave, que afecta al paciente y a su entorno familiar. Los recursos destinados a su tratamiento son ínfimos. Añadiéndole a esto, la poca (por no decir que nula),  capacitación al personal médico y paramédico encargado de atender a los enfermos. El tratamiento que debe ser integral, incluyendo a la familia, nunca se hace. Por lo que éstos (los familiares) no saben cómo tratar a su paciente, causando la mayoría de las veces, altercados y desesperación entre el familiar y el paciente. Jamás se dicta una charla a los familiares para explicarles qué y cómo es esta enfermedad y cómo tratar al enfermo, porque son éstos los que a la final, tienen que lidiar con el paciente todo el tiempo. Los psiquiatras solo se limitan a formular medicamentos, que en la mayoría de las veces, los efectos adversos superan las respuestas positivas. De ahí la necesidad de declarar la invalidez del enfermo. Los psicólogos son poco o nada efectivos con sus estúpidas terapias. Los paramédicos (enfermeras) desconocen por completo la forma de tratar a un paciente psiquiátrico, por lo que es muy común ver a una enfermera regañando o discutiendo con un paciente, como si éste fuera capaz de controlar sus emociones. No entienden ellas, que con un paciente psiquiátrico no se puede discutir por cuanto su agresividad aumenta y puede ocurrir un incidente que lamentar.

Si el mundo no presta atención a este problema, tarde que temprano le pasará factura, dado que se va perdiendo la capacidad laboral y se aumentan los costos en tratamientos. Un enfermo discapacitado no genera producción,  pero sí muchos costos.

Escribió: Mario Durán gallardo.
Escrito por:
Mario Durán Gallardo
Autor: Mario Durán GallardoWebsite: http://mariodurangallardo.blogspot.ca/
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